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Entrevista a Raquel Saez Medium

Actualizado: 16 ene

raquel saez medium

Raquel Sáez, gran médium reconocida, nos abre la puerta a su mundo donde lo visible y lo invisible se entrelazan. Con gran sensibilidad nos comparte su experiencia comunicándose con energías sutiles y planos más allá del físico. En esta entrevista nos cuenta que implica trabajar con lo invisible y nos regala una visión del mundo espiritual realmente mágica. Una oportunidad única para comprender cómo la percepción energética puede guiar, proteger e inspirar. Sin duda una entrevista que deseábamos de corazón.


Entrevista realizada para el periódico esotérico El Caldero (edición física)


  • Los que ya te seguimos desde hace tiempo "conocemos" a Encarni pero fue entonces o ¿hubo otro momento en el que sentiste que tu percepción iba más allá de lo visible? 


Encarni marcó un punto de inflexión muy claro en mi vida, pero no fue el inicio.

La percepción estuvo presente desde la infancia, de formas muy sutiles: sensaciones, intuiciones, una manera distinta de sentir a las personas y los espacios. Mi madre siempre decía que lloraba mucho; solo encontraba calma cerca de los animales. De hecho, muchas veces me llevaba a ver caballos para que pudiera comer y tranquilizarme.


Durante mucho tiempo intenté racionalizarlo o ignorarlo. Con Encarni no apareció el don, apareció la certeza… y también el miedo. Pasé momentos de verdadero terror, porque recordar quién eres y lo que percibes no siempre es fácil y más teniendo ocho años. Aun así, fue el inicio de los recuerdos de mis dones, el momento en el que comprendí que aquello que había intentado olvidar formaba parte de mí.


A Encarni siempre le estaré profundamente agradecida. Aunque en aquel momento no comprendiera todo lo que estaba viviendo, hoy la considero una gran maestra en mi despertar. Gracias a todas esas situaciones, aunque no fueran fáciles, en la actualidad he podido crear la Escuela Consciente para niños, la formación para adultos y dar forma a muchos de los proyectos que hoy acompañan a otras almas en su propio camino.


  •  ¿Raquel qué significa realmente comunicarte con el otro lado del umbral?


Para mí no se trata de lo visible, sino de la escucha. Es aprender a percibir en otro nivel, más sutil y profundo. Es recibir información que no entra por los sentidos habituales y traducirla con respeto y conciencia. Supone presencia y responsabilidad, porque no basta con recibir un mensaje: lo importante es cómo se trae a este plano para que sane y no hiera. Y ahí también interviene el trabajo personal y en coherencia del Médium.


Los médiums somos un puente entre dos dimensiones. A través de distintas evidencias, acercamos a la Tierra algo profundamente necesario: la certeza de que el amor no muere, solo cambia de forma. Así, no solo damos sentido a la muerte, sino más vida a la vida.


Tras toda una vida en comunicación, puedo afirmar desde el corazón que nuestros seres queridos nos alientan y acompañan en cada paso del camino. Somos nosotros quienes aún no hemos recordado quiénes somos y, por ello, no hemos cambiado el registro de nuestro lenguaje interior para poder escucharlos. Todos disponemos de estos dones, más o menos desarrollados, y todos podemos comunicarnos cuando aprendemos a sentir desde el alma.

Como escribió W. Shakespeare: «El amor no mira con los ojos, sino con el ama»


  • ¿Para organizar tus capacidades tuviste que formarte?


Sí, sin duda. La sensibilidad sin estructura puede ser muy desestabilizadora. Un don no es realmente un don si no se trabaja. La formación no lo apaga, lo ordena, lo sostiene y lo vuelve consciente. Para mí fue un antes y un después.


Recuerdo con mucha claridad el primer día de formación. Entré en trance por primera vez, conectando con la abuela de una alumna. A medida que cada evidencia que recibía era contrastada y verificada, comprendí que aquello no era imaginación ni intuición desordenada. En ese instante supe que el universo me había colocado exactamente en el lugar que necesitaba estar.


Además, al sentarme y ver al profesor, escuché una voz interna, firme y serena, que nunca he olvidado: “Esto es lo que vas a hacer. Esto es a lo que has venido: a acompañar a los demás.” Aunque el camino no fuera sencillo, decidí escuchar esa voz del alma. Con el tiempo comprendí que formaba parte del legado que mi alma había venido a realizar en la Tierra. 


Por eso animo a todo el mundo a escuchar la voz de su propia alma. Si han percibido sensibilidad en ellos, que se formen, que la conozcan y la descubran como los maestros que ya son. De los dones no se huye: solo pueden abrazarse y hacerse florecer.


  • ¿Te has sentido bloqueada en alguna ocasión en relación a la comunicación con las almas trascendidas?


Más que bloqueos como tal, he vivido momentos de recogimiento y pausa. Suelen coincidir con etapas de cansancio emocional, duelo o mucha exigencia. Cuando el cuerpo o la emoción piden descanso, la percepción se vuelve más sutil y se recoge. Con el tiempo he aprendido a respetar esos silencios.


Los médiums también somos humanos. Pasamos por procesos naturales, y parar es parte del camino. El silencio y el descanso permiten reparar todo nuestro campo electromagnético y volver al eje. Cuidarnos es tan primordial como la labor que realizamos, porque solo desde el equilibrio puede darse una comunicación limpia y consciente.


Desde la humildad, puedo decir que nunca he vivido una consulta completamente bloqueada. Los espíritus siempre están para guiarnos y acompañarnos. Si ocurriera, simplemente se pospone la sesión. No es un fallo ni un problema, sino algo normal dentro del proceso y una forma de respeto hacia la energía, la persona y el propio trabajo espiritual.


  • ¿Cómo sabes cuándo un mensaje debe ser transmitido... y cuándo es mejor guardarlo?


Lo sé por la vibración que acompaña al mensaje y por el respeto al otro. Nunca se transmite información si la persona no está preparada o no ha dado su permiso. La mediumnidad no invade, acompaña.


Bajo ninguna circunstancia doy mensajes a alguien que no los ha pedido. Tampoco se comunican informaciones que puedan condicionar el libre albedrío de la persona, como predicciones sobre la muerte, accidentes o hechos que generen miedo o dependencia. En todas las lecturas que he realizado, esa información no se me proporciona, porque no pertenece a una comunicación elevada ni consciente.


Solo se comparte aquello que viene envuelto en luz y que, desde el libre albedrío de la otra persona, puede ayudarla a comprender, sanar o avanzar. No todo lo que se percibe debe decirse. El silencio, muchas veces, también es una forma de amor.


Como decía Chico Xavier: «La espiritualidad no fuerza caminos; ilumina conciencias».


  • ¿Qué papel juegan el cuerpo y las emociones en un trabajo que muchos creen sólo espiritual?


Un papel fundamental. El cuerpo es el canal a través del cual se recibe y se integra la información, y las emociones actúan como filtro. Si no hay escucha corporal ni gestión emocional, el mensaje se distorsiona.


La mediumnidad no se vive fuera del cuerpo, sino a través de él.

El espíritu se expresa a través de la materia, y cuidar el cuerpo es una responsabilidad espiritual. No es un obstáculo, es el vehículo que nos permite estar en la Tierra y cumplir nuestra tarea. El cuerpo es el abrigo que recubre nuestro canal de luz, y merece respeto, descanso y atención.


Mi guía me transmitió una imagen muy clara: todos llevamos un diamante dentro. Nuestra responsabilidad es ir puliéndolo, retirando las capas densas que se adhieren a través de las experiencias, las emociones no resueltas y los miedos. Cuanto más afinamos ese diamante interior, más limpia es la comunicación y más fiel la traducción.


Cuidar el cuerpo, ordenar la emoción y escuchar el alma forman parte del mismo proceso. En definitiva, es ese equilibrio el que nos permite estar aquí, presentes y al servicio, sin perder la humanidad ni la conciencia.


  • ¿Existe algún ritual personal o gesto íntimo que marque el inicio de una sesión o simplemente los mensajes llegan?


Más que rituales rígidos, lo verdaderamente importante es la intención y el amor que se colocan antes de iniciar una sesión: desde dónde se realiza y hacia dónde se dirige. La mediumnidad nace del respeto, no de la forma externa.


A mis alumnos les muestro una oración de apertura y de cierre, pero siempre insisto en que creen la suya propia. Cada alma tiene su manera de conectar. Creo firmemente en el maestro y el aprendiz eterno que habitan dentro de cada uno de nosotros, y en que la enseñanza es un proceso de recuerdo más que de aprendizaje.


En las formaciones ofrezco diferentes ejercicios y dinámicas, trabajando cada una de las capacidades perceptivas, para que sea el propio alumno quien descubra dónde vibra su sensibilidad, dónde está su pasión y cuál es el lenguaje único de su alma. Poco a poco, sin forzar, cada persona va reconectando con aquello que siempre estuvo en su interior.




  • ¿Qué le dirías a alguien que siente "algo", pero teme abrir esa puerta? ¿Y a aquél que quiere abrir sus capacidades pero no recibe ningún mensaje, ni puede establecer ningún tipo de comunicación con el otro lado?


Le diría que uno no puede huir de sus dones. Aunque en un primer momento no comprendamos por qué ni el para qué, cuando una sensibilidad está presente de forma constante en el día a día, suele responder a un propósito del alma, diseñado mucho antes, en el plano preálmico. No aparece por casualidad.


El temor, en realidad, nace del desconocimiento, de algo que la mente aún no ha sabido registrar o nombrar. Pero precisamente ese miedo señala la dirección hacia la que el alma necesita dirigirse. Es la flecha que indica el lugar de crecimiento y evolución.

A quien siente que no recibe ningún mensaje, le diría que eso no es del todo cierto. Todos estamos en constante comunicación con el otro lado; lo que ocurre es que no siempre sabemos interpretarla. Cada persona recibe la información de una manera distinta: a través de las sensaciones en el cuerpo, de imágenes, de pensamientos que llegan con claridad, de la intuición o del sentir profundo.


Recordar ese lenguaje y ejercitarlo con conciencia, a través de la formación y la práctica, nos ayuda a poner orden, a confiar y a reconocer la forma única en la que nuestra alma se comunica.


Abrazar los dones es, en el fondo, dar hogar a una parte muy profunda de nosotros mismos. Es dejar de huir de lo que somos para empezar a habitarlo con amor y conciencia.


Como escribió Rainer Maria Rilke: «Vive ahora las preguntas. Quizá, sin darte cuenta, algún día lejano vivirás dentro de las respuestas».


  • ¿El mundo espiritual responde igual a todos o cada médium traduce desde su propia sombra y su propia luz?


El mundo espiritual es el mismo para todos y vibra en un amor inmenso y constante. No es él quien cambia, sino nosotros. Vivimos aún en un mundo denso y en un proceso de despertar parcial, y es nuestra conciencia la que va afinándose poco a poco.


Cada Médium traduce desde su estado interior. Por eso el trabajo personal es esencial. La mediumnidad no se perfecciona solo en el momento de la comunicación, sino en la reforma íntima diaria. No basta con tener sensibilidad; es necesario educarla. La claridad del mensaje depende directamente de cómo cuidamos nuestros pensamientos, emociones y actitudes.


Este trabajo no se limita a una consulta. Se cultiva en lo cotidiano: en un gesto de humildad, en un abrazo ofrecido a quien lo necesita, en una sonrisa a un desconocido o en un pensamiento de amor hacia quien nos ha mostrado una sombra. Es ahí donde vamos puliendo nuestra sensibilidad y afinando el canal.


La mediumnidad es un servicio, no un privilegio. Cuanto más coherente es la vida del médium, más fiel es la traducción del mensaje. Cuando no hay trabajo interior, la comunicación puede mezclarse con miedos, juicios o deseos personales, no por mala intención, sino por falta de conciencia.


Al habitar ese campo de amor en lo cotidiano, accedemos a él con mayor claridad en las consultas, convirtiendo la mediumnidad en un acto de amor consciente al servicio de los demás.


  • ¿Hay preguntas que nunca deberían hacerse en una consulta espiritual?


En una consulta, cada persona es libre de formular las preguntas que sienta desde su propio libre albedrío. Sin embargo, eso no significa que todas las preguntas deban o puedan ser respondidas. La comunicación espiritual no existe para satisfacer la curiosidad, sino para acompañar el crecimiento y la responsabilidad del alma.


Desde una visión consciente de la mediumnidad, se comprende que hay cuestiones —especialmente las relacionadas con el futuro— que no siempre deben ser reveladas, ya que podrían interferir en el libre albedrío y condicionar decisiones importantes. El conocimiento anticipado de ciertos hechos puede limitar la experiencia, el aprendizaje y la libertad interior de la persona.


Del mismo modo, no se transmiten mensajes que involucren a otras personas que no han dado su consentimiento. Acceder a la energía o a la vida de alguien sin su permiso no es un acto de amor ni de respeto. La mediumnidad no invade, no vigila y no expone; acompaña y orienta.


La información que llega siempre está envuelta en luz y tiene como finalidad el bien, el consuelo o la comprensión. Cuando una respuesta no se ofrece, no es una negación, sino una protección. El silencio, en muchos casos, también forma parte de la enseñanza y del cuidado espiritual.


  • ¿Cómo te proteges energéticamente en un mundo tan saturado de estímulos?


Para mí, la soledad consciente es fundamental. Necesito pasar tiempo de calidad conmigo misma, escucharme y volver al centro. Practico estados meditativos de forma fiel a través de la lectura, la escritura o simplemente estando presente con mis gatitos. Son espacios sencillos, pero profundamente reparadores.


Más que hablar de protección, prefiero hablar de elevación de la energía. Incluso en los días más oscuros, entiendo que soy un recipiente, tanto para mí como para los demás, y que tengo la responsabilidad de cuidarme para poder sostener y acompañar con claridad. Elevar la vibración no es negar lo que duele, sino transitarlo con conciencia.


Con el tiempo he aprendido a dejar de responder a lo que es socialmente adecuado, como las quedadas obligadas, y a escuchar lo que realmente necesito en cada momento. Proteger mi energía también significa respetar mis límites y mantener un equilibrio sano entre dar y recibir.


Como escribió Virginia Woolf: «Cada uno de nosotros necesita un cuarto propio para escuchar su verdad


  • Si el "otro lado" pudiera formular una pregunta a la humanidad, ¿cuál crees que sería?


Tal vez preguntaría por qué seguimos eligiendo desde la herida, desde el miedo y la confusión, cuando también habita en nosotros la capacidad de decidir desde el amor. El amor que une, que crea comunidad y que trae paz.


El mundo espiritual observa con paciencia y acompaña, pero anhela ver más amor entre tanta duda. No juzga, recuerda. Recuerda que cada elección hecha desde el corazón tiene el poder de transformar no solo una vida, sino el tejido entero que compartimos.


Como escribió Emily Dickinson: «El amor es todo lo que hay; es todo lo que sabemos del amor».


  • Completa la frase: La mediumnidad, para mí, es...


…un faro de luz en medio de tanto dolor. Un gran papiro donde se nos recuerda que la muerte no es un final, sino un cambio de morada. Que la vida es apenas un ratito que, a veces, nos tomamos demasiado en serio, mientras nuestros seres queridos sonríen y nos acompañan en cada paso, incluso en cada equivocación.


La mediumnidad nos devuelve a la esencia: nos recuerda, en lo más profundo, el amor infinito y eterno del que todos formamos parte por el simple hecho de existir. Es memoria, consuelo y verdad. Un acto de amor que une lo visible y lo invisible.


Desearía profundamente que todas las personas pudieran experimentar el amor continuo que habita dentro de nosotros; ese amor que merecemos recibir y que nos sostienen, nos envuelven y nos ofrecen de forma constante nuestros seres queridos y nuestros guías espirituales. Cuando lo recordamos, la vida se vuelve más amable y el camino, más ligero.


Como escribió Antoine de Saint- Exupéry: «Amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección»


  • ¿Para cuándo podremos leer tu segundo libro, Raquel?


Un puente hacia el alma ya está disponible en preventa.

¿Y si la muerte no fuera un final, sino el reflejo de lo que hemos vivido?


Este es nuestro segundo libro, escrito con todo el amor y con la experiencia de muchos años de escucha profunda a cientos de personas. Cada página nace del acompañamiento, del silencio compartido y de las historias reales que me han sido confiadas a lo largo del camino.


Es un manual para despertar los dones, comprender el mundo espiritual y reconectar con el propósito vital. En él acompaño al lector en un proceso de autosanación y reencuentro interior, explorando cómo se mueve el alma en cada etapa, cómo se comunican nuestros seres queridos al partir, cómo acompañar conscientemente la muerte y cómo reconocer la misión y los dones con los que llegamos a la vida.


A través de ejercicios y vivencias profundas, el recorrido conduce al lugar más íntimo del ser: ese punto donde la vida y la muerte se encuentran. Porque solo quien aprende a vivir con conciencia puede morir en paz.


El libro está escrito con Editorial Planeta y puede adquirirse en www.planetadelibros.com, en mi página web y en plataformas como Amazon. Invito a todos a recorrer este puente hacia el alma.


  • ¿Deseamos saber si tienes algún mensaje para nosotros? y ¿para nuestros lectores?


Mi mensaje es una invitación a mirarnos con amor y a cultivar una relación consciente tanto con nuestra parte física como con nuestra dimensión álmica, desde la armonía. Cuando aprendemos a habitarnos en cada una de nuestras formas y circunstancias, sin vergüenza de mirar hacia dentro, abrazando cada retal de sombra y de luz, algo profundo se ordena en nosotros.


Desde ese lugar, la paz deja de ser una búsqueda externa y se convierte en un estado interior. El amor nace dentro y, desde ahí, todo lo que nos rodea empieza a ser mirado con la misma vibración. Nada es verdaderamente externo: lo que vivimos fuera es, muchas veces, un reflejo del estado vibracional en el que nos encontramos.


No busquemos villanos ni nos quedemos atrapados en la injusticia. Incluso las situaciones más complejas están impregnadas de un amor mayor del que a veces alcanzamos a comprender. El universo siempre obra a favor de nuestro crecimiento, porque la Tierra es, en sí misma, una gran escuela. 


El amor llama al amor.


Atrévete a ser la mayor versión de ti. Solo entonces descubrirás que incluso en la sombra más aparente habita la luz y que, al reconocerla, te sumerges en una paz irrompible: la paz de habitar plenamente en tu alma.


Como escribió William Shakespeare: «Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser».


Atrévete a ser aquello que tu alma te susurra cada día y obsérvate en la felicidad de haberte alineado con tu verdad más profunda.



¡Gracias de corazón por responder a nuestras preguntas Raquel, ha sido un placer enorme! 




Tenéis la entrevista en formato físico en nuestro periódico esotérico El Caldero

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