Entrevista a Gianfranco de (Cardo&Espino)
- 17 mar
- 12 Min. de lectura

Explorador de la brujería como camino de conocimiento
Antes de empezar Gianfranco, o Cardo & Espino como se te conoce en redes, cuéntanos — ¿cómo definirías tu identidad espiritual y tu acercamiento al esoterismo?
Antes que nada, quiero comenzar diciendo de que es un placer para mí encontrarme aquí y ser tu invitado. Aunque esta parezca una de las preguntas más sencillas a mi parecer resulta ser bastante y un poco difícil de responder porque, creo que adentrarme en una definición podría hasta cierto punto. Sin embargo, me reconozco principalmente como practicante de brujería en su vertiente tradicional y folclórica. Mi práctica está basada en un ámbito localista y en las relaciones con los espíritus de la tierra y el territorio en la que puedo habitar, y también con aquellos que pertenecen a mis raíces, que no necesariamente se anclan a las tierras donde he habitado, ya que he estado en constante movimiento geográficamente hablando, durante toda mi vida. Nací y viví en Italia, para posteriormente mudarme a Perú, luego a Colombia y actualmente en España. Esto ha enriquecido mi perspectiva, permitiéndome transitar diversos paradigmas ocultistas y comprender la importancia de vincularme con la tierra que habito, sin perder las otras que han tocado mis pies. También me considero hechicero, practicante de magia folclórica o popular y sobre todo, soy herbolario. También soy tarotista desde hace más de una década. La herbolaria es, de hecho, el núcleo de mi labor; es la vía a través de la cual mi esencia se relaciona con el mundo. Mi acercamiento al esoterismo es tanto hermenéutico como operativo, porque combino una formación autodidacta rigurosa en textos históricos y antropológicos con la praxis personal y el trabajo de campo.
Ahora, cuando me preguntas sobre mi acercamiento al esoterismo, puedo definir esta respuesta, dividiéndola en dos tiempos particulares en mi vida, la primera, cuando tenía 13 años de edad, y fue el momento en el que me hice consciente de que el mundo ocultista y esotérico era algo real. Me hace gracia esto, porque siempre tuve afición hacia estos temas, tenía una ligera obsesión con las brujas, tanto asi que mi trabajo final de la secundaria en Roma, fue sobre la persecución a la brujería y el Malleus Maleficarum. Pero no fue hsta los 13 años que al entrar en la librería Feltrinelli, descubrí por curiosidad que existía una sección llamada “esoterismo”. Que no era simplemente literatura, fantasia o algo histórico sobre el tema, era muy practica, era real para quienes estaban metidos en eso, y me metí también al comprar mis primeros libros. Ahora, el segundo periodo que mencionaba, ya es cuando comienzo meterme de forma seria en la práctica y fue en una edad alrededor entre los 18 y 19 años, claro está que hasta entonces, era bastante difícil para mí poder meterme de lleno en la práctica, siendo un adolescente navegando una vasta e infinita marea de información sin saber como ordenarla. También a esas edad viajé a vivir a Colombia donde pude tener encuentro con algunos practicantes aunque en la época no conciliaba con sus practicas, una de esas era mi abuela paterna. Ella que se auto-denominaba “bruja” era también practicante del culto a María Lionza o espiritismo marialionzero. Tuve años de choques intenros sobre todo sociales y culturales que cargaba conmigo, pues no era consciente de lo
eurocentrista que era mi mentalidad y chocaba con las practicas de mi abuela, que representaba una hechicería popular bastante táctica y visceral. Verla trabajar con santos, muertos, tierra de cementerio y elementos tabú transformó mi visión (aunque tardé bastante en asimilarla). Ella era una persona que vivía en una zona roja de Bogotá, a unas cuadras del cementerio y de un barrio de prostitutas, que de hecho muchas eran parte de su clientela. Con ella aprendí que la magia popular tabuizada como el entendimiento de los dominios, los amarres y las maldiciones no nacen del capricho, sino de necesidades vitales y urgencias sociales, y en su momento lo juzgué. Hoy, mi labor no busca ser "políticamente correcta" pero mantengo mi ética, sin hacerme el purista. No daño a nadie pero se de primera mano lo que es sufrir abuso y aprendí a defenderme. Toda practica espiritual también refleja nuestras realidades sociales y la violencia estructural en la que podemos existir, como también el privilegio. Soy un herético que integra elementos folclóricos, herbolaria ponzoñosa y el trato con los espíritus silvanos, del territorio sea natural como urbano. Considero que mi bagaje es pagano pero si como por encima está el entendimiento folclórico, no tengo ningún problema con cómo se presenta lo numinoso, incluso si eso incluye un rostro abrahámico. Suelo ir en contra de la ortodoxia religiosa, independientemente de si esta tenga una biblia o un pentagrama.
Ahora una pregunta bien personal para empezar a conocerte, ¿Dónde has aprendido todo lo que sabes acerca de la brujería?
Desde pequeño he sentido una cercanía y afición hacia la historia, que cuando crecí se intensificó en la arqueología, no por nada, había iniciado estudiar esa carrera en la universidad, aunque no la culminé.
Pero claramente esta inclinación ha sido de gran ayuda para poder sumergirme en la investigación. Asi que buscar las raíces o las formas de poder entender cómo es que se ejecutaban ciertas forma del pensamiento mágico-religioso, las maneras de ejecutar cierto tipo de actos de corte más ceremonial o mundano en la praxis mágica, además de mi gran amor hacia la magia y la brujeria son los que nutrieron mis bases autodidactas para tener estudios teóricos de la practica. Sin embargo, tuve la suerte de aprender también de la sabiduría y el conocimiento de otros practicantes que he ido conociendo a lo largo de mi vida en los diferentes países que he habitado y me siento muy afortunado realmente porque las perspectivas culturales que enriquecen sus posiciones en la brujería, es algo que me ha podido garantizar una perspectiva más amplia de la que tenía en su momento, como por ejemplo, lo que comenté sobre mi relación con mi abuela, aprendí varias cosas de ella, aunque no todas lamentablemente, pero lo que más rescato de acercamiento a ella no es tanto el aprendizaje práctico, sino el que cambió mi parte más interna al momento de evaluar y valorar todo este mundo.
También presencialmente tenido la suerte de compartir espacios y conocimiento con amigos muy cercanos, que son practicantes de una corte más sabática y para mí siempre es muy nutritivo eso, aprecio muchísimo y admiro el aprendizaje y las conexiones que uno pueda tener con una persona fin en la práctica, o incluso si es una práctica distinta, siempre se puede aprender de la perspectiva de otro practicante, porque aún si ejecutan la misma vía, siempre habrán diferencias importantes que cada uno tendrá por su propio bagaje cultural, personal, y social (como territorial).
En cuanto a la herbolaria desde una perspectiva no-magica, estudié ese camino cuando vivía en Perú, hace ya varios años, tuve diferentes maestros de quienes aprendí, pero destacaron dos en particupar, una ingeniera agroforestal que tiene su propio emprendimiento de cosmética natural en ese país y otro fue un médico en una escuela holística. Pero aparte de eso, también llevé estudios autodidactos por años, y ahora estoy especializándome en un instituto.
El tarot si lo aprendí totalmente por mis medios y practiqué mucho en época universitaria, también le leía a los clientes de mi abuela, cuando la diabetes le había quitado gran parte de la vista. Puedo decir que, en general, el maestro más exigente ha sido la práctica misma y el contacto directo con los espíritus y el entorno. La brujería no se aprende solo en los libros; se aprende allá fuera.
En la encrucijada a media noche, desafiando todo tu miedo por ir ahí, se aprende en el bosque, en el cementerio, en el desierto y las colinas. Se aprende en los limites de un barrio también. No necesariamente la brujeria tiene que ser a dia de hoy algo relegado a lo rural. Y hago énfasis en brujeria, no en hechiceria, que se desenvuelve de manera parecida pero muy bien adaptada al entorno urbano y citadino.
En tu escritura hablas de que “la brujería es relacional y no simplemente un sistema de correspondencias”. ¿Puedes explicar qué significa esto para ti y cómo influye en tu práctica diaria?
Cuando afirmo que la brujería es relacional, me refiero a una ontología, no a una metodología. La brujería histórica (especialmente en su entendimiento animista y agrario) no nació como un repertorio de técnicas para hacer magia, sino como una forma de habitar el mundo rodeante (sea el que vemos como el que no vemos físicamente). Es, ante todo, una relación de parentesco con la tierra y el territorio, y por supuesto con los numenes que lo pueblan, como los espíritus de lugar o daimones, ancestros, etc.
Hay una dicotomía en muchas tradiciones entre correspondencias planetarias, elementos y una visión animista que ve a las plantas y minerales como entidades vivas. ¿Cómo integras estas perspectivas aparentemente diferentes?
No las percibo como opuestas, sino como diferentes escalas de abstracción. Las correspondencias son el lenguaje de la arquitectura cósmica; el animismo es la experiencia de esa arquitectura encarnada. Me gusta pensar en la Cadena del Ser; renacentista, pero sin su jerarquía vertical. Una planta venusina no es solo una emanación de Venus plasmada en la materia y con características identificables, sino que también esa planta es un sujeto propio con su autonomía física y espiritual. La correspondencia le da una característica, más no su identidad propio en si misma. En mi trabajo, las correspondencias me ayudan a entender la frecuencia de un espíritu, pero nunca sustituyen el encuentro directo. La belladona y la orquídea pueden compartir una regencia, pero sus ethos espirituales son opuestos. Ignorar esto sería caer en una ceguera antropocéntrica, proyectando sistemas abstractos sobre seres que tienen su propia voz.
En tus publicaciones hablas acerca de plantas, espíritus y daimones. ¿Qué papel juegan las plantas en tu trabajo y cómo se relacionan con la espiritualidad o con la brujería más tradicional?
Vengo de una raíz cultural de base animista muy importante en mi forma de acercamiento al mundo, es decir, en mi cultura peruana, las montañas son Apus, espíritus con los que se tienen formas de relacionaese, también las plantas y no únicamente “algunas” como se suele creer desde afuera cuando se habla de la Ayahuasca y la Wachuma o cactus de San Pedro, que evidentemente por la fama que tienen y la potencia psicodélica, se les suele identificar mas como espíritus o consciencias; pero esa consideración aplica a todo, a todas las plantas, elementos y lo rodeante. La perspectiva animista están inherentemente presente en la practica de la brujería también, aun si yo no tuviera mi bagaje cultural, sería animista por la practica.
Las plantas no son meros ingredientes y siempre me molesta que se las subestime de esa forma. Literalmente las plantas son uno de los pilares que fundamenta la historia de la brujeria. Están en su existencia histórica desde el unguentum sabbati o ungüento del vuelo, hasta las expresiones folclóricas del trato con arboles con son accesos a otros espíritus como los feéricos, por ejemplo el Espino y el Sauco, o también se encuentran en las definiciones mas practicas como la composición de varas, stang, etc. El mismo bosque al que acudimos, o el desierto, esta repleto de vida vegetal aunque aveces lo obviemos. Esa vida vegetal es un ecosistema espiritual tanto como biológico. Siempre hay que recordar, muchas veces los espíritus- planta vienen acompañados de otros que poseen naturalezas distintas, como por ejemplo los feéricos y los muertos. Hay muchos habitantes en un territorio, y al final el mismo territorio pasa a ser en si mismo una entidad. ¿Qué es de la Brujeria sino el contacto con lo numinoso? Eso es la base de todo.
Para muchas personas, lo esotérico puede ser un tema intimidante o confuso. ¿Qué consejo darías a alguien que se siente atraído por esta senda pero no sabe por dónde empezar?
Mi consejo es buscar la claridad a través del estudio riguroso. Antes de realizar rituales, hay que comprender las bases mitológicas, folclóricas y antropológicas. La curiosidad es un motor, pero sin fundamentos se corre el riesgo de caer en algo vacío o en la desinformación. Cada tradición merece respeto. Si te atrae una rama en particular, enfócate primero en las bases que la sostienen, primero desde lo académico y luego por supuesto desde lo practico. Solo la practica hace al maestro. Si tienes buenas bases, atrévete a saltar, solo cruzar ese limite del miedo te ayudará a cruzar el seto. Comienza por donde están tus pies y de donde vienen también, no ignores lo cercano y pequeño que conforman el folclore.
Hoy vemos un auge de prácticas espirituales alternativas en redes sociales. ¿Cuál es tu opinión sobre la “espiritualidad en internet” y cómo crees que afecta (positiva o negativamente) a quienes buscan un camino auténtico?
Internet es un arma de doble filo. Por un lado, democratiza el acceso al conocimiento, a textos históricos y praxis esotéricas, también conecta a practicantes aislados. Por otro, impone una lógica de consumo e inmediatez que es antitética a la brujería. La brujería tradicional es lenta, oculta y requiere respetar su base mistérica. Hay cosas que se pueden y creo que se deberían compartir para poder enseñar en la distancia pero hay muchas otras que no. Creo que el peligro que se ve en las redes sociales además, es que puede que algunos caigan en sustituir la experiencia por la representación. Puedes ver mil videos sobre cómo trazar un círculo, pero eso no equivale a sentir la tensión en el aire cuando lo haces de verdad (dicho de manera burda, claro está).
Seguimos con las redes sociales, en tu canal de YouTube explicas herbolaria y prácticas de brujería tradicional de manera muy cercana a la vida cotidiana. ¿Qué te inspiró a llevar temas esotéricos y mágicos a un formato audiovisual?
Me apasiona la enseñanza. Me inspira la posibilidad de ofrecer a otros una estructura de información que a mí me hubiera gustado tener cuando empecé. Además disfruto mucho el trabajo audio- visual y me parece una buena herramienta para transmitir conocimiento, es decir, creo que eso puede ayudar a traducir de cierta forma el acceso de conceptos complejos hacia un lenguaje comprensible pero sin perder la profundidad (esta ultima parte porque el foco profundo se da en clases, ya no en redes ni en youtube, pero estas brindan el acercamiento). Es una forma de tender puentes.
En varios de tus contenidos invitas a recuperar saberes populares y prácticas que muchas veces fueron marginadas o desacreditadas. ¿Sientes que tu labor también tiene una dimensión de rescate cultural o incluso de resistencia espiritual? ¿Por qué crees que es importante hoy en día volver a esas raíces?
Sí, definitivamente siento que mi labor tiene ambas dimensiones, entrelazadas de manera que no se pueden separar. Pues el rescate es ya en sí mismo un acto de resistencia, y la resistencia requiere del rescate para tener su presencia.
Y esto es importante no confundirlo con una nostalgia romántica por lo antiguo, ni tampoco de creer que mientras algo sea mas antiguo sea mas valido (porque spoiler, no lo es necesariamente, aunque si es cierto que carga el peso de la fuerza de generaciones previos en si misma). Pero el rescate tiene que ser crítico. No podemos idealizar el pasado. Las prácticas que recupero incluyen también la vieja perspectiva de romper el tabú y no quedarse en la comodidad del privilegio. Es decir, recuerdo el caso de mi abuela y me pongo a pensar que, ahora es muy fácil para algunos poder pegar un grito al cielo cuando ven ciertas practicas, claro, mientras lo hacen desde su sofa y desde todos sus derechos garantizados. La mujer que hoy acude a una trabajadora de la misma forma que acudían al barrio de mi abuela, sigue enfrentando violencia machista, precariedad económica, exclusión del sistema de salud. El rescate es útil si sirve para repoblar el presente con opciones que el monocultivo moderno intentó erradicar.
Las prácticas de brujería tradicional, con su énfasis en el genius loci, el espíritu del lugar, ofrecen una forma de habitar sin poseer, de establecer raíces que no requieren propiedad del suelo. Trabajar con la tierra donde estoy, aprender sus espíritus específicos, y esto se ha obtenido pudiendo rescatar o traer viejas costumbres o perspectivas, incluso anteriores al entendimiento contemporáneo de hacer la magia tan mecánica e instrumental. El animismo es una ética de reciprocidad que contradice la lógica extractivista. Trabajar con los espíritus es una forma de habitar el mundo con dignidad y propósito, especialmente en tiempos de crisis, y eso es resistencia.
Ahora una pregunta que nos causa cierta intigra ¿Tienes alguna experiencia personal —un momento de epifanía o transformación— que puedas compartir con nuestros lectores y que represente tu relación con lo sagrado y esotérico?
Durante años fui un brujo de biblioteca, pero la brujería tradicional exige desplazamiento. Recuerdo la primera vez que realicé actos que mi condicionamiento cultural definía como imposibles o prohibidos, sobre todo la ruptura de tabúes, el ir a una encrucijada dentro del bosque a media noche, desnudo y solo, es algo que para una persona vergonzosa, timida y cohibida, marca un antes y un después. El robar una ostia consagrada en misa, siendo una persona que le tiene pánico a hacer acciones asi, marca un antes y un después. Me cambió por dentro. Me veo ahora y soy otra persona, y creo yo que para bien, aunque mas atrevida.

Gianfranco, si pudieras dejar una enseñanza esencial para quienes buscan conectarse con lo misterioso y lo sutil, ¿cuál sería?
Podemos desear conexión con lo misterioso, podemos leer sobre ella, podemos discutirla filosóficamente. Pero el acceso a lo sutil se ejerce y se vive, no se lee ni solamente se desea. Recuerda que el contacto con lo sutil no se dará de la misma forma contigo que con otros, no te compares, tu percepción sensorial puede ser totalmente diferente a los sentido de otro practicante. Tengo amigos que sienten, otros que ven y otros que escuchan. Tambien por experiencia, puedo decir que la regularidad erosiona la frontera entre lo consideramos “ordinario” y lo misterico. No esperes que todo pase la primera vez. Y, sobre todo, cuando lo misterioso se presente, guarda silencio. No tienes que explicarlo todo, ni racionalizarlo todo. Las cosas existen porque si y sencillamente aprecialo.
Para cerrar esta magnífica entrevista, ¿Tienes ahora algún proyecto abierto o apunto de abrirse relacionado con la brujería que puedas y desees contarnos ?
Estoy inmerso en la escritura de un libro que profundiza en estos temas y acabo de lanzar un curso de Brujería Folclórica que me tiene muy ilusionado.
Ha sido un verdadero placer compartir estas reflexiones.
Instagram: @cardoyespino
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